

Demetrio Alfonso, a la derecha, acompañado por Benjamin
Boland, Toshiko Nishikawa, Janet Rutkowski y Assunta Sera, en el estudio de
esta última en la ciudad de Nueva York.
Demetrio Alfonso, Medalla de Oro
en la Bienal de Florencia
ALEIDA DURAN
El reconocido artista Demetrio Alfonso, residente en Guttemberg, Nueva Jersey, ha ganado una medalla de oro en la séptima edicion de la Bienal de Florencia, Italia, que tuvo lugar en diciembre de 2009.
Alfonso, acompañado por la escultora estadounisdense Esther Wertheimber, ocupó un lugar destacado en la lista de premiados, en la categoría de "logros de toda su vida". En el famoso evento participaron 650 artistas de unos 80 países, entre ellos 67 de Estados Unidos.
"Para mí ha sido un gran honor representar a Estados Unidos en este magnífico evento", expresa el artista, quien ha realizado numerosas exposiciones, en las que ha sido admirado por el público por el contenido original de sus obras.
"Mi forma de arte no es clasificada como pintura o escultura, pues
uso diferentes formas de trabajar", señala Alfonso.
La primera impresión que recibe el visitante al entrar en la galería
o centro de arte donde se presenta una exposición de Demetrio Alfonso,
es la sensación de estar recibiendo un abrazo: los colores y elementos
de la muestra, le rodean en una bienvenida cálida y emotiva.
Después, cuando el visitante va deteniéndose y analizando cada
obra, una cierta timidez le va invadiendo. El invitado va captando el alma
profunda del artista y sus estados de ánimo, sus alegrías exultantes
y sus nostalgias. Sus cuadros son Demetrio Alfonso, su personalidad acusada
y al mismo tiempo humilde, su "yo" interior.
Hay pasión en los colores intensos, quizás para resaltar los
elementos ajenos al pincel: pequeños pedazos de tela de diversas texturas,
tachuelas, clavos, piedras (desde cuarzo hasta piedrecillas de río),
una bisagra vestida de óxido...
Y es que desde su educación formal, Alfonso ha saltado, hace unos
pocos años, a una libertad que le permite crear un arte en el que
los rasgos abstractos se combinan con elementos orgánicos y objetos
encontrados.
Nacido en las Islas Canarias, Alfonso emigró a Cuba con su familia
siendo niño aún, y estudió pintura durante siete años
en la prestigiosa Escuela de Arte San Alejandro, en La Habana. Al arribo
de Fidel Castro al poder, la familia Alfonso decidió tomar el camino
del exilio y pudo viajar a Estados Unidos a mediados de la década
de 1960.
Poco después de su llegada, Demetrio continuó estudiando otros
seis años en la Escuela de Artes Visuales y en la Art Students League,
en la ciudad de Nueva York, estableciendo su estudio en Manhattan, donde
desde hace más de 36 años ha estado restaurando valiosas pinturas
para prestigiosas galerías y para clientes privados de todo el país.
Sus vastos conocimientos y experiencia en la pintura
estadounidense desde el siglo XVIII al XXI han convertido su nombre en
uno de los más importantes
en el arte de la restauración. Ello, sin embargo, no ha representado
obstáculo alguno para su creatividad. Alfonso ha sido siempre un pintor
reconocido.
Pero hace algunos años, su inspiración se liberó de
las formas tradicionales, demostrando que en cualquiera que adopte es capaz
de alcanzar un sólido nivel artístico.
Hace algún tiempo, obras suyas se exhibieron entre las de los grandes pintores de todos los tiempos seleccionados para la Feria Internacional de Arte celebrada en Pekin y Shanghai, China. El Museo de Arte Moderno y la Camara de Comercio Española de Shanghai adquirieron trabajos de Alfonso para sus colecciones.
En esta bienal, en la que su personalidad y su obra
resaltaron, fue invitado a exhibir en varios países próximamente.
Florencia es una ciudad artística por excelencia, y la sensibilidad
de Alfonso no estuvo ajena a esta urbe italiana de renombre mundial. ¿Qué le
gustó de Florencia?
"Todo. Es un lugar espectacular. Para empezar, me encantaron sus calles
empedradas y, continuando, en cualquier esquina, en alguna callecita, puedes
encontrar un verdadero tesoro artístico o cualquier otra forma cultural".
Florencia es uno de los los centros más ricos del arte del Renacimiento
en el mundo. El río Arno la atraviesa. Se encuentra en el centro de
Italia. Es llamada la Ciudad de las Flores, y es capital de la provincia
de su mismo nombre y de la region Toscana. Tiene clima moderado y es un area
agricola de tierra fértil. Es famosa por sus olivares, viñedos
y pastos. Un paisaje propio del arte.
Entre los tesoros artísticos que alberga hay dos famosas galerias
de arte: Uffizi y la Pitti. Otro tesoro: la Plaza de Signoria, que es el
centro de actividad política de Florencia. En la plaza se encuentra
el Palazzo Vecchio (el Viejo Palacio), donde se realizó la bienal.
Se encuentra también la estatua de Hércules y Cacus, de Bandibelli
y también una copia del David de Miguel Angel.
Muy cerca se encuentran otras estatuas, incluyendo la famosa Perseus de
Cellini. En la Iglesia de San Lorenzo está la tumba de Miguel Angel
de Medici, y trabajos hechos por Donatello.
Florencia exhibe multitud de frescos. Entre ellos, trabajos de Fray Angélico,
en el Convento de San Marco; trabajos de Domenico Ghirlandajo en la Iglesia
de Santa María Novelle. Frescos por Giotto estean en la Iglesia Santa
Croce. La Catedral de Santa María de Fiore tiene la "torre de
las campanas", diseñada por Giotto, y algunas disenadas por Filippo
Brunelleschi.
La ciudad guarda algunos escritos de Dante, Petrarca, y de Boccaccio. El
teólogo Savonarola y el navegante Americo Vespuccio fueron residentes
de Florencia.
La ciudad se ha convertido en un gran centro de lana desde la Edad Media.
Los Medici, famosa familia de mercaderes comenzaron su fortuna vendiendo
lana y llegaron a tener el control de Florencia a principios de 1400. La
ciudad tuvo su mayor esplendor bajo el mandato de Lorenzo el Magnífico.
"Los premios de la bienal llevan el nombre de este Medici, gran impulsor
del arte", comenta Alfonso.
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Self-Portrait (Autoretrato), obra de Demetro Alfonso,
medios mixtos.