
Fidel Castro: "No Me Interesa el Poder"
Así lo declaró hace 51 años y es hoy el único dictador en la historia mundial que ha gobernado por más de medio siglo
ROBERTO ALVAREZ QUIÑONES
Tras dirigir el país de hecho como Comandante en Jefe del Ejército
Rebelde desde el derrocamiento de Fulgencio Batista el primero de enero de
1959, un mes y medio después Fidel Castro decidió asumir ya
sin medias tintas el cargo de Primer Ministro, que según una modificación
a la Constitución redactada por él mismo el 7 de febrero –llamada
Ley Fundamental-- sería el nuevo jefe del gobierno, por encima del
Presidente de la República.
Pero para evitar suspicacias, al tomar posesión en el
Palacio Presidencial como nuevo jefe del “provisional” Gobierno
Revolucionario, el 16 de febrero de 1959, el vitoreado comandante declaró: “Yo
no soy un aspirante a Presidente de la República…no me importa
ningún cargo público, no me interesa el poder”.
Aquel desinterés conmovió a la nación. Se trataba de
un líder diferente, un patriota legítimo ungido celestialmente
con un altruísmo inédito en la historia del país. Despojado
de la ambición personal de los políticos tradicionales, Fidel
estaba anunciando que no participaría en las elecciones presidenciales
que se iban a celebrar pronto según él había prometido
desde la Sierra Maestra.
De su sinceridad, o no, hablan dos hechos: 1) semanas después de aquella
toma de posesión lanzó la consigna de ¿elecciones para
qué?, y nunca las hubo. 2) en 2009 sigue siendo el dictador de Cuba
y el único “hombre fuerte” en la historia humana que sin
ser rey, emperador o príncipe ha estado medio siglo en el poder.
Y digo dictador, porque aunque en febrero de 2008 su hermano Raúl
pasó a ocupar el cargo de presidente, la Constitución socialista
de 1976 establece que la máxima instancia de poder en la isla es el
Partido Comunista, del cual el enfermo comandante es su Primer Secretario.
Además, es muy evidente que no es Raúl, sino Fidel, quien maneja
el país por teléfono y mediante sus “reflexiones”.
El propio canciller Bruno Rodríguez admitió este martes 8 de
diciembre en Tokio, Japón, que Fidel lo llama por teléfono
constantemente para darle instrucciones.
El también dictador cubano general Gerardo Machado, poco antes de
ser derrocado el 12 de agosto de 1933, decía: “A mi no me tumban
con papelitos”, al referirse a las proclamas en su contra. Fidel puede
jactarse de lo contrario y afirmar: “Yo gobierno con papelitos”,
que huelen a caprichos de un procónsul romano con fuerza de ley.
Lo cierto es que Castro II se encarga de las labores administrativas y las
nimiedades, y Castro I toma las decisiones importantes y le ha impedido a
su hermano realizar las tímidas iniciativas económicas que
prometió en julio de 2007, cuando totalmente despistado creyó que
era él quien dirigía la nación.
Fidel le arrebató el campeonato mundial de los tiranos al norcoreano
Kim Il Sung, el 1 de junio de 2007. El “Invencible Comandante de Acero” de
Pyongyang fue instalado por Stalin el 8 de febrero de 1946, cuando las tropas
de ocupación soviéticas lo nombraron Presidente del Comité Popular
Provisional de Corea del Norte, y murió como una deidad terrenal el
7 de julio de 1994, a los 82 años de edad. O sea, su reinado duró 48
años, 4 meses y 29 días.
Imaginémonos a Dwight Eisenhower, y no a Barack Obama, abogando por
la aprobación de la reforma del sistema de salud en EEUU. Veamos después
a los dictadores de República Dominicana y de Haití, Rafael
Leónidas Trujillo y Francois Duvalier, reunidos para limar asperezas
entre ambos países. Y que el presidente argentino, Arturo Frondizi
saluda la compra de bonos de la deuda argentina por parte del gobierno venezolano
presidido por Rómulo Betancourt.
Gamal Abdel Nasser de Egipto y Jawaharlal Nehru, de India, proponen en la
ONU que EEUU se retire ya de Iraq. Francisco Franco, y no Zapatero, anuncia
que subirá los impuestos; el gobernador blanco de Sudáfrica,
Ernest Jansen, felicita a Nelson Mandela en su cumpleaños, y Adolfo
López Mateo pide al PRD y al PRI que aprueben en el Congreso la reforma
energética mexicana.
El canciller alemán Konrad Adenauer asiste al acto por el XX aniversario
de la caída del Muro de Berlín (que fue levantado en 1961);
en Israel, el primer ministro David Ben-Gurion denuncia que con su plan nuclear
Teherán quiere borrar al estado hebreo del mapa, cosa que niega el
Sha de Persia, Reza Pahlevi.
Mao Tse Tung asegura que la crisis económica china ha concluido, Nikita
Kruschev insiste en los coqueteos militares y políticos de Rusia con
Venezuela, mientras el presidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo, se
queja ante la OEA por las amenazas de Venezuela. Y el tirano paraguayo, Alfredo
Stroessner, ataca verbalmente al presidente de Chile, Jorge Alessandri.
No, no es ésta una crónica de ciencia ficción. Estos
son algunos colegas jefes de Estado que tenía Fidel en 1959. Con excepción
del cubano, todos estos Caín y Abel hace rato se fueron al infierno
o al cielo, y sólo los historiadores se acuerdan de ellos.
Quienes les siguen en longevidad dictatorial a Fidel y a Kim son el albanés
Enver Hoxha (1945-1985) y el libio Moammar El Gadhafi, (desde 1969) con 40
años cada uno.
Luego hay un doble un empate del gallego Francisco Franco y el portugués
Oliveira Salazar, con 36 años; y del paraguayo Alfredo Stroessner
con el mariscal Josip Broz Tito de Yugoslavia, que suman 35 años per
cápita.
Después vienen el húngaro Janos Kadar (33 años); el
congolés Mobutu Sese Seko (32); Trujillo (31); así como Hafiz
El Assad, de Siria, Habib Bourgiba, de Túnez, y Jose E. Dos Santos
--sigue en el poder--, de Angola, con 30 años cada uno; seguidos por
el soviético José Stalin, Julius Nyerere de Tanzania y Robert
Mugabe –en el poder aún-- de Zimbabwe, con 29 años. Y
empatados con 27 años aparecen Mao Tse Tung, el venezolano Juan Vicente
Gómez y el mexicano Porfirio Díaz.
Hay otros 12 dictadores con más de 20 años, incluyendo al argentino
Juan Manuel Rosas (1829-1852) y Benito Mussolini (1923-1945). Otros 21 acumularon
entre 11 y 19 años, entre ellos los dos más famosos: Napoleón
Bonaparte (1799-1815) y Adolfo Hitler (1933-1945).
En el siglo XX, los cinco peores dictadores por sus efectos devastadores
no sólo para sus pueblos, sino para el mundo, fueron Hitler, Mussolini,
Stalin, Mao y Castro.
Sin embargo, sólo el caribeño tuvo la astucia para hacerse
reconocer y aplaudir internacionalmente como paladín de los pobres,
y para perpetuarse en el poder engañando a media humanidad, en particular
a Hallgeir Langeland, el miembro del parlamento noruego que increíblemente
lo acaba de nominar para el Premio Nobel de la Paz.
(Alvarez Quiñones es periodista y analista
económico radicado en el sur de California. Trabajó 27
años para el diario Granma, órgano oficial del Partido
Comunista de Cuba, fue comentarista de economía de la televisión
cubana durante nueve años, y trabajó 12 años para
el diario La Opinión de Los Angeles, California. Viajó muchas
veces a la Unión Soviética y otros países socialistas
antes de la caída del Muro de Berlín y la desaparación
del bloque comunista europeo).
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