


Un cuadro del pintor cubano Mario Carreño, que había permanecido olvidado durante medio siglo, se vendió a finales de mayo de 2009 en dos millones 188 mil 100 dólares, en una subasta de la casa Christie's, en Nueva York.
La obra se titula Fuego en el batey y fue pintada en 1943. Muestra a una mujer aterrada que entrega su hijo a un campesino que va a caballo, mientras su casa es devorada por las llamas de un voraz incendio.
Esta pintura, de 123 por 166 centímetros (aproximadamente 48 por 65 pulgadas) estaba en la colección de Milton y Nona Ward, en Baldwin, Nueva York. Este cuadro fue realizado por Carreño en duco o pintura industrial para automóviles.
Carreño nació en La Habana, Cuba, el 24 de junio de 1913 y murió el 20 de diciembre de 1999 en Santiago de Chile. Estudió en la famosa Academia de San Alejandro de su ciudad natal. En 1932 viajó a Madrid, España, para estudiar en la escuela San Fernando. En 1934 conoció al poeta chileno Pablo Neruda y a otros intelectuales importantes como Rafael Alberti y Federico García Lorca. Cuando estalla la Guerra Civil española, Carreño se traslada a México, donde conoce a los grandes muralistas mexicanos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Fue una etapa importante de su carrera.
Más tarde continúa sus estudios en la Academia Julien de París, Francia, donde organiza su primera exposición y recibe elogios de importantes círiculos intelectuales. Al estallar la Segunda Guerra Mundial se traslada a Nueva York, donde vive aproximadamente 10 años.
Vuelve a La Habana en 1951 y trabaja allí como profesor hasta 1954.
En 1957 viaja a Chile gracias a su amistad con Neruda y por una invitación
de la Universidad de Chile para que dictara cursos de arte. Su vida en Chile
se prolonga hasta su muerte, 42 años después. Nunca regresó a
Cuba.
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