
La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos no parece dispuesta a poner fin a las redadas de inmigrantes indocumentados. Alrededor de 600 trabajadores extranjeros sin documentos migratorios fueron detenidos el 25 de agosto en una fábrica de transmisores de Laurel, Misisipi, en la mayor redada de este tipo en la historia del país.
De un total de 595 arrestados, 475 fueron enviados a una prisión en Jena, Luisiana, y nueve menores de 18 años pasaron a manos de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados.
La empresa que opera la fábrica, Howard Industries, emitió un comunicado de prensa en el que explica que sus funcionarios hacen el mayor esfuerzo posible por verificar los documentos migratorios de sus trabajadores, y que "la política de la empresa es contratar sólo a ciudadanos de Estados Unidos y residentes legales". Desde 2007, Howard Industries participa en el programa federal E-Verify, que ayuda a las empresas a verificar la situación migratoria de quienes van a ser contratados.
Aparentemente, la redada se produjo luego de que un trabajador sindicalizado hiciera la denuncia al ICE. Los detenidos son de varias nacionalidades latinoamericanas y de Europa.
El portavoz de la embajada de México en Washington D.C., Ricardo Alday, dijo a la agencia internacional de noticias EFE que entre los detenidos en Laurel hay cerca de 400 mexicanos. También dijo que funcionarios consulares mexicanos están en contacto desde el 27 de agosto con los detenidos en Jena.
Esta última redada superó en número de detenidos a otra similar que se produjo el pasado 12 de mayo en una procesadora de arne de Postville, Iowa, en la que fueron detenidos 389 indocumentados.
La redada ocurrió el día inaugural de la Convención Nacional Demócrata, que se realiza actualmente en Denver, Colorado, y a sólo días del comienzo de la Convención Nacional Republicana, ambas con la misión de aprobar oficialmente las candidaturas del demócrata Barack Obama y el republicano John McCain.
Un proyecto de reforma migratoria integral diseñado por McCain y el senador demócrata Edward Kennedy en 2006, no fue aprobado finalmente ese año y sirvió de borrador para otro similar que se debatió en 2007 y que también quedó estancado en el Capitolio.
Las organizaciones defensoras de los indocumentados han
criticado las redadas, especialmente por tener como blanco a trabajadores
y por producir una separación
familiar injusta.
