

Colombia Merece la Paz
Fue un grito multitudinario, demoledor, como salido de
las entrañas
de la tierra e impulsado por los vientos de un huracán por encima
de la fuerza de los océanos, en favor de las 700 personas que permanecen
secuestradas por las narcoguerrillas de las FARC. Miles de manifestantes
salieron el 20 de julio a las calles en Bogotá, París, Lima,
inclusive aquí en
Los Angeles, para demandar la liberación de quienes hace mucho debían
estar de regreso con sus familiares. Más de 30 ciudades de América
Latina, 22 de Europa, seis de Asia, dos de Oceanía, cuatro de Canadá y
27 de Estados Unidos se sumaron al pedido de paz y libertad.
El marco apropiado fueron las celebraciones por el 198 aniversario de la independencia de Colombia.
En el atribulado pero triunfante suelo colombiano, las dos figuras que encabezaron el evento fueron el presidente Alvaro Uribe, más popular que nunca, y la estelar cantautora Shakira. Pero también estuvieron junto a ellos los presidentes Lula da Silva, de Brasil, y Alan García, de Perú. En París, se escuchó la voz de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, recientemente liberada mediante una operación militar incruenta, en la que también recuperaron su libertad tres contratistas estadounidenses y 11 soldados y policías colombianos.
"No más secuestros Alfonso Cano; en donde usted se encuentre, en cualquier rincón de la selva, vea esta Colombia, mire la mano tendida del presidente (Álvaro) Uribe", fueron las primeras palabras del día, pronunciadas por Betancourt, vestida de blanco. "Entienda que ya no es hora de derramar más sangre, es hora de dejar esos fusiles y cambiarlos por rosas y de sentarnos con tolerancia, con respeto, como hermanos que somos, a buscar la manera de que podamos todos caber en el mundo, todos caber en Colombia", añadió la ex rehén, flanqueada por otro grande de la música colombiana, Juanes, y su colega español Miguel Bosé, en la Plaza Bolívar de la capital frencesa.
Esta ola humana, libertaria, me llena de esperanza, pero también me entristece. Es para sentir esperanza, por el grado extraordinario de humanidad de los participantes, y por la voluntad de participación. Me entristece porque me hace recordar a políticos que por infortunios del destino aun defienden a las FARC como si fuese un auténtico movimiento libertario. Este es el caso de Daniel Ortega, quien por azares de la política latinoamericana, está hoy sentado en la silla presidencial de Nicaragua, llamando "compañeros" a los narcoguerrilleros colombianos. Es el caso de Rafael Correa, presidente de Ecuador, que sin duda alguna ha prestado el territorio de su país para dar refugio a los secuestradores y narcotraficantes del grupo rebelde. Es el caso de Hugo Chávez, empeñado, derrota tras derrota, en disfrazar sus simpatías hacia las FARC de emblema redentor de los rehenes.
Los rehenes merecen la libertad. Pero, sobre todo, Colombia merece la paz.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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