

Desde hace muchos meses, los estadounidenses han estado sufriendo los altos precios de la gasolina, los efectos de la crisis hipotecaria e inclusive los ridículos costos de los servicios de salud. Pero en estos últimos días se han enterado, además, de que los arrestos y deportaciones de trabajadores indocumentados están provocando un verdadero caos en la economía, especialmente en la cadena alimentaria de Estados Unidos.
No es una afirmación liberal anti-Bush, lo ha dicho el secretario norteamericano de Comercio, Carlos Gutiérrez, con estas palabras: "no nos engañemos... necesitamos de todos ellos: hoy no tenemos trabajadores para satisfacer las necesidades alimentarias de nuestro país".
Más de cuatro mil trabajadores fueron arrestados en
fábricas
y plantas en el año fiscal 2007. Pero el mes pasado, la Oficina de
Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), desplegó su
mayor redada de este año al detener a 400 trabajadores hispanos en
la planta procesadora de carne Agriprocessor Inc., en Postville, Iowa. En
diciembre de 2006, algo similar ocurrió en seis plantas de la empresa
Swift en todo el país. Sólo en la lejana localidad de Cactus,
Texas, 297 indocumentados fueron detenidos. Después de muchos esfuerzos
inútiles para contratar personal, esa planta está sustituyendo
a los mexicanos deportados con refugiados birmanos, pero los gerentes dicen
echar mucho de menos la mano de obra mexicana.
En mayo de 2008, sólo en California fueron detenidos
905 indocumentados, 327 de ellos en Los Angeles, de un total de 1808. Las
redadas se hicieron en seis estados norteamericanos.
La asociación Western Growers, que agrupa a granjeros y a sus proveedores de servicios, con sede en Irvine, California, asegura que muchas empresas han sufrido una disminución de hasta 25 por ciento en la producción de alimentos, y que California podría perder más de 667 millones de dólares en su actividad agrícola en los próximos meses, que pasarían a México.
Todo esto está sucediendo en un momento en que los precios de los alimentos están aumentando drásticamente, por esta y otras razones, y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha revelado que alrededor de 4.6 millones de familias están sufriendo de hambre, en alguna medida.
El año pasado, los precios de los alimentos aumentaron cuatro por ciento en promedio, pero algunos productos fueron mucho más lejos. El de los huevos se disparó 30 por ciento más, el pan blanco subió 13 por ciento, los productos derivados de la leche, 12 por ciento, y la mantequilla de maní o cacahuate, así como los cereales y la repostería aumentaron nueve por ciento. Este año, la inflación de los precios de los alimentos va a toda velocidad a una tasa de 6.1 por ciento, de acuerdo con cifras del mes de abril.
Ante este desorden, los legisladores federales, demócratas y republicanos, parecen estar disfrutando de la larga siesta del año electoral.
Por otra parte, se han construido 328 millas de muros y barreras
en la frontera con México. En diciembre próximo, estaría
terminado todo el muro fronterizo, con un total de 670 millas. Y el propio
presidente Bush promulgó en junio una orden ejecutiva que exige a
los contratistas federales utilizar el sistema E-Verify, que permite la verificación
electrónica del estatus migratorio de los empleados que trabajan para
esos contratistas.
Igualmente, los legisladores federales se mantienen con los brazos cruzados.
Las redadas siguen y no hay reforma migratoria a la vista, por lo menos en
lo que queda de 2007.
Pero eso no es todo. En medio de la crisis de vivienda ocasionada por las hipotecas de alto riesgo, los latinos perdieron unos 250 mil empleos sólo en el sector de la construcción, el año pasado, según un estudio del Pew Hispanic Center, que también destaca que la situación económica actual ha golpeado duramente a los hispanos, cuya tasa de desempleo en el primer trimestre de 2008 fue de 6.5 por ciento. El desempleo fue peor para los latinos inmigrantes, con una tasa de 7.5 por ciento. Ahora, todos estos datos deben ser mucho más altos, porque el desempleo general saltó del 5.1 por ciento al 5.5.
Por si fuera poco, en 2007, un total de 221 mil inmigrantes habían perdido su trabajo. Todo esto da la razón al secretario Gutiérrez. Todas las partes han salido perjudicadas en el obstinado propósito de expulsar de Estados Unidos a quienes tuvieron la osadía de venir sin documentos legales. Pero es obvio que Gutiérrez no ha podido convencer al presidente Bush de que detenga las redadas, por lo menos hasta que se apruebe una reforma migratoria.
Por no tener relación con la economía, no hemos
mencionado el lado más oscuro de las deportaciones, desde el punto
de vista humano y moral: miles de niños han sido separados de sus
padres deportados. La gran mayoría de estos niños son ciudadanos
de Estados Unidos. Algún día serán adultos, tal vez
políticos,
o quizás soldados que recordarán su triste historia familiar,
antes de empezar el próximo combate.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
Fiesta Latina - Contribuciones de los hispanos a EE.UU.
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